Todo empezó con la visita a la Chona Kaplán,
residente de Dominguez, que de acuerdo con la explicación del curador del Museo
de las Colonias era una pariente, ya que descendía de una Gerchunoff. Claro,
esa Gerchunoff no era de las hermanas que se ven en la famosa foto de familia.
Entonces, ¿cómo es que era pariente?
Comencé con lo que sabía de los Gerchunoff.
Sin esfuerzo armé la parte correspondiente a los descendientes de Rosa (es decir, las familias Weber, D’Alessio y
Kurlat) y de Cecilia (la familia Kantor), que eran los que tenía cerca. A partir
de ahí, la cosa se complicó.
El primer escollo fue ordenar a los
descendientes Halperin. Por suerte, los primos fueron aportando sus recuerdos.
Aquí la contribución de Ana Kantor y su familia fue decisiva. Con la foto
familiar delante, reconstruimos la descendencia de Enrique Halperin y Sofía
Gerchunoff.
También así fue que me enteré de la existencia
de Bernardo y la pérdida completa de relación con la familia. Siguió la
genealogía de las hijas de Alberto. Me contacté con María Sofía, de quien
guardaba un recuerdo bastante vívido ya que fue alumna de mamá en letras y la
debo haber visto bastante en aquella época, cuando mamá la asesoraba o
aconsejaba para su carrera. A través de ella supe algunos pormenores de la
historia del legado de su abuelo y de su padre, Menke Kantor.
Gracias a Miguel Kantor y a Ana, también me
contacté con los Jaroslavsky, descendientes de Blanca y por ellos reconstruí la
parte correspondiente a ella y a Rosa Esther.
Y Ahí empezó la parte más difícil. Tal como se
ve en la página del censo de 1895, en Rajil, colonia agrícola en la que se
refugió la familia después de la tragedia de Moises Ville, vivía una familia
Gerchunoff. De los integrantes de aquella familia había 2 cuyos nombres me
resultaban familiares. Uno de ellos era Gregorio. Yo suponía que este debía ser
el famoso tío Gerche que había operado de las amígdalas a mi hermano cuando era
chico y que, según Irene Halperín, también a ella le había robado las suyas.
Me sonaba, pero muy vagamente el nombre
Abraham. Cuando buscaba Gerchunoffs en Google, los únicos otros mencionados en
la red con cierta frecuencia eran Bertha W de Gerchunoff y Pablo Gerchunoff.
Recordaba perfectamente el nombre de la tía Bertha, y entre las cosas que leí
sobre ella constaba que era la mujer de Abraham Gerchunoff. Era evidente que
esa familia de Rajil era pariente, pero no tenía manera de saber cómo era el
parentesco. Suponía que a la aventura de libertad, mi bisabuelo había venido
con algún otro arriesgado como él. Tal vez, un hermano.
Para averiguar esto, recorrí todos los lugares
posibles. Empecé por el CEMLA – Centro de Estudios Migratorios Latinoamericanos.
Hice la búsqueda en la red y tropecé con datos de entradas y salidas de Alberto
Gerchunoff en el siglo XX. Pero ningún dato de su llegada al país entre 1889 y
1891. Decidí ir en persona, pensando que tal vez allí habría otras
posibilidades de búsqueda. Fue inútil. Me cobraron $10 y me dieron la misma información
que ya tenía. Pero me explicaron que los registros anteriores a 1906 estaban
mayoritariamente perdidos. Los libros archivados en el Museo del Inmigrantes se
habían mojado y habían sido atacados por los roedores. Algunas páginas se
habían salvado y habían sido digitalizadas, pero era todo lo que se podía
salvar. Lo que no estaba en la búsqueda informatizada, directamente se había
perdido.
Releí, entonces detenidamente las memorias de
Alberto. También leí Son Memorias de
Tulio Halperín. En ninguno de los 2 libros encontré ninguna mención al viaje y
a la llegada a la Argentina de la familia. Buscando en los libros de Ricardo
Feierstein sobre los judíos en la Argentina, en uno de ellos figura que los
Gerchunoff llegaron en el Pampa. Sin embargo, los listados de pasajeros del
Pampa para los años 1889 y 1890, no contienen a ningún inmigrante con un
apellido ni remotamente parecido al del bisabuelo y su familia. Son
principalmente italianos y españoles y la mayoría abrumadora se dice católico.
Los archivos para 1891 no están disponibles.
Sin embargo, la historia de “los Pampistas” - como se llama a los que llegaron
en ese barco - relata que fue un
contingente que se encontraba varado en Estambul, por no poder pagar su pasaje.
Ese grupo de unas 200 personas fue financiado por el Baron Hirsch y llegó a la
Argentina en Diciembre de 1891. Para ese momento el bisabuelo ya estaba muerto,
de acuerdo con lo que figura en la tumba de Moises Ville.
Busqué en las redes sociales a algún
Gerchunoff, que me contestara. Para suerte mía, Luis, de Córdoba, me contestó.
De a poco nos fuimos reconociendo como parte de una misma familia. El núcleo
conductor era la famosa Tía Bertha. Activista en la Wizo, socialista y socia de
Alicia Moreau de Justo. Luis reconstruyó
la parte de la familia de la cual él proviene, es decir los descendientes de
Leib (León) Gerchunoff.
Tenía así 2 árboles genealógicos bien
delimitados. Uno era el de la progenie de Gershon, mi bisabuelo, y la otra de
Hersch Gerchunoff, antepasado de Luis. No tenía forma de unirlos. Busqué varias
alternativas. Una alternativa era buscar el nombre del padre de Hersch en su
tumba. Si coincidía con el que figuraba en la tumba de Moises Ville, podía
certificar que eran hermanos. Le escribí a Quiroga, curador del museo de las
colonias en Dominguez, pero no obtuve respuesta. Además, la lápida de la tumba
de Rab Gershon ben Abraham Gerchunoff había sido reconstruida. La fecha no
parece coincidir con el recuerdo relatado por Alberto Gerchunoff, y parece estar
equivocada. Nada me garantiza que el padre se llamara Abraham. Hersch vivió
muchos años más, y quien sabe si cuando murió sus descendientes conocían el
nombre del abuelo lejano que no habían conocido.
Intenté contactarme en ese momento con Horacio
Saionz, descendiente de la Tía Bertha, pero no obtuve respuesta al correo
electrónico. No encontré en ese momento un teléfono válido.
Nuevamente la salvación fue Ana Kantor. Como
la visito seguido, empecé a preguntarle qué se acordaba ella. Hay que tener en
cuenta que al momento de hacer la investigación sobre la familia, Anita tenía
98 años. Hay que andarse con mucho cuidado para no inducir respuestas. La
memoria no es la misma que de joven, aunque Ana está muy lúcida aún hoy que
tiene 100 años, por cumplir los 101.
En varias oportunidades diferentes le pregunté
por la Tía Bertha. Su memoria al respecto era un poco difusa. Pero un día, en
vez de preguntarle por la tía Bertha, le pregunté directamente que parentesco
había entre Abraham y Alberto. Sin titubear y como si fuera obvia la respuesta
me dijo: ¡Eran primos hermanos!
Así fue como confirmé la sospecha de que a estas
tierras habían llegado 2 hermanos con sus respectivas familias.
Esa generación de inmigrantes habló poco,
contó poco y los descendientes, como suele ocurrir, empezaron a preguntar
cuando ya los recuerdos eran borrosos.
En algún momento, mientras buscaba datos, se
puso en contacto conmigo – a través del sistema de mensajes de MyHeritage, una
joven brasileña llamada Myra Batista. Me preguntó que parentesco había con un
Alejandro Wainstein que era su bisabuelo y que tenía entendido que era pariente
de Bertha Gerchunoff. Así fue que encontré más datos de la familia,
específicamente, datos de la Tía Bertha. Figuraba en el censo de 1895, en
Marcos Juarez, una familia Veinstein; los padres Benzion y Paulina, y los hijos
Viera, Assia, Alejandro y Gregorio. Yo recordaba que la madre de Horacio y Tuqui,
se llamaba Paulina y se había casado con Saionz. Solían venir a tomar el té a
mi casa de Acassusso cuando yo era chica. Paulina no es un nombre tan común,
así que presupuse que podían ser los padres de la Tía Bertha.
Le mandé la información a Myra, que
inmediatamente me contestó que los padres de su bisabuelo Alejandro, se
llamaban Paulina y Benzion. Con lo que cerré otro punto del árbol genealógico.
Después de una vivista a La Cumbre, me puse en
contacto con Amalia Polack (Tuqui Saionz, la hija de Paulina) y eso es para
otra entrada. Siguiendo los pasos de su abuela y su madre, es y ha sido una figura
importante en la WIZO y conoce muy a fondo los datos de la familia y sus
alrededores.