El Casamiento
del abuelo Leon
Por motivos que no vienen al caso, necesitaba
el certificado de matrimonio del abuelo León. No sabía ni el año ni el lugar en
que se había llevado a cabo la boda. Antes de pedir la búsqueda en el registro
civil de la Ciudad de Buenos Aires, consulté con los parientes cercanos.
Ninguno tenía ni idea de cuando se habían desposado León y Rosa. Todos suponíamos
que habían formalizado matrimonio, porque no parecía estar en el espíritu de la
familia, a principio del siglo XX, recurrir al concubinato. Además, suponíamos
que estaban casados porque los abuelos descansan en la misma tumba. Sería
altamente improbable que las autoridades religiosas que controlan los
cementerios comunitarios, hubieran permitido esto si no había una Ketubá
(Contrato de Matrimonio) y la correspondiente documentación que asegurara el
parentesco entre León y Rosa. Llamé a la AMIA pero me dijeron que los registros
de principios del siglo XX no estaban digitalizados y se perdieron con mucha
otra documentación cuando voló el edificio en 1994.
Con mi primo Quique sacamos cuentas y
calculamos que el paso por la formalidad del registro civil debería de haber
ocurrido antes de septiembre de 1912 ya que Ana Sofía, la mayor de los hijos de
León y Rosa, nació el 31 de mayo de 1913.
También necesitaba el certificado de defunción
del Abuelo. Conseguir este documento, también era un trámite engorroso. El
abuelo falleció en un geriátrico y ninguno se acordaba demasiado donde quedaba
esta institución. Tampoco sabíamos si el certificado era de provincia o de
capital. No nos acordábamos demasiado bien de la fecha en la que murió.
Por suerte, yo sabía que el abuelo está
enterrado en Liniers y AMIA tiene un programita de búsqueda de sepelios. Asífue
posible saber la fecha. Así fue posible encontrar el dato exacto de a fecha de
defunción. Se me ocurrió averiguar si para enterrar a alguien se deben registrar
los datos del certificado de defunción. Por lo que llamé al cementerio
Israelita de Liniers y pregunté. Me dijeron que efectivamente en el acta de
entierro, que tienen la obligación de conservar, están los datos. Pero también
me dijeron que, lamentablemente, el funcionario que custodia esos datos estaba
de vacaciones hasta unas cuantas semanas después.
Con muchas dudas sobre el éxito de la gestión,
recurrí al Registro Civil de la Ciudad de Buenos Aires para solicitar toda la
larga lista de certificados. Para todos tenía las fechas exactas, incluyendo
circunscripción, tomo y folio. Para el certificado de defunción solo tenía
fecha. Para el de matrimonio ni eso. Les di un margen de fechas que iban desde
1910 a 1913. Entre Ana y Mamá había menos de 2 años de diferencia por lo que
supuse que mi abuela debía ser una persona bastante fértil y por lo tanto
seguramente habría quedado embarazada razonablemente cerca de la fecha de su
casamiento.
Para mi gran sorpresa, pasadas unas cuantas
semanas me mandaron un mail diciéndome que las partidas solicitadas estaban
listas para ser retiradas. Todas menos el certificado de matrimonio.
Concurrí a retirar la documentación en la
fecha y hora acordada. Cuando pregunté por el certificado de matrimonio la
funcionaria del registro civil, muy amablemente, consultó el estado del trámite
en la computadora. Su respuesta fue interesante. Me dijo que como los registros
tan antiguos no estaban digitalizados, lo estaban buscando manualmente. Se me cayó el alma al piso. Calculé que la
probabilidad de que encontraran esta documentación debía ser muy baja. Buenos
Aires tenía en 1910 más de 1.000.000 de habitantes. Encontrar esta
documentación me parecía una utopía . La ciudad contaba con 20
circunscripciones y buscar en todos los documentos de los distintos registros
civiles de las 20 secciones entre los años 1910 y 1913 era casi un imposble.
Todo este trámite lo inicié en la segunda
semana de marzo. Pasó todo abril sin que
tuviera noticias. La primera semana de mayo me llegó un mail diciendo que
pidiera el turno correspondiente porque el certificado de matrimonio de León
Weber estaba listo para ser retirado.
Recién conseguí turno para el día de hoy, 17
de mayo a las 14:15
Partí de casa con el tiempo suficiente para
llegar y retiré el papelito con el número de orden de llamada exactamente a las
14:14:40. Debe ser la educación británica la que hace que me ponga nerviosa si
no llego puntual.
Cuando me dieron el papel, me temblaban las
manos. Pero como estaba tan cerca del cierre de las actividades del día pagué
el timbrado de todos los documentos y salí sin detenerme a leer el contenido. Como
el resto del trámite incluye la legalización de toda la documentación y ya era
tarde, opté por ir hasta el Gato Negro a comprar especies, tomar un café y leer
detenidamente el certificado.
Los abuelos se casaron en el Registro Civil de
la Capital, sección 9 - Balvanera Oeste - , cuya dirección exacta todavía no he
podido localizar, el día 24 de agosto de 1912 a las 13 hs. Fueron testigos Felix
Letichevsky y Miguel Wolovik, marido de la tía Cecilia, cuñado de la novia.
En el documento figura la dirección en la que
vivían el novio, la novia y su madre: Dean Funes 583 sin más aclaración. Eran
solo las 3 de la tarde y no tenía mucho más que hacer. Me intrigó saber dónde
quedaba esa casa. Busqué la dirección por Google y vi que todavía existe. Pagué
mi café y tomé el subte en Callao y Corrientes y la combinación con la línea H
en Pueyrredón y Corrientes hasta la estación Venezuela.
El barrio no resulta demasiado atractivo, pero
yo tenía un propósito bien definido. Encontrar la casa en la que vivió mi
abuela. Caminé 2 cuadras hasta Dean Funes y una cuadra por esa calle. Antes de
llegar a la esquina estaba el edificio.
El número que está colocado sobre una reja, corresponde
al comienzo de un pasaje. Aquí van algunas fotos. No saqué más porque la zona
no me resultaba amigable como para andar mostrando un celular interesante. Esperé
a que no hubiera nadie a la vista y disparé unas 3 fotos. Las primeras delante
de la reja y las otras desde enfrente como para que se viera mejor la casa. Se trata
de una construcción de 3 pisos en la que hay múltiples viviendas tal como
resulta de la innumerable cantidad de puertas que hay.
Una vez en casa busqué la dirección en Google.
Ahí descubrí que Dean Funes 583 es en realidad el Pasaje José Verdier. Este Sr.
Construyó el edificio en 1911 para viviendas de alquiler. Son casas chorizo,
algunas de las cuales dan sobre el pasaje que lleva su nombre y otras dan sobre
Dean Funes con números diferentes.
Yo sabía que mi abuela en 1895 vivía en un
conventillo. La familia carecía de dinero y el tío abuelo pasó por varios
oficios que le permitían ganarse unos pesos y poder estudiar, según relata en
sus memorias notoriamente escuetas en lo referente a las condiciones de vida de
él y su familia antes de que ingresara a trabajar como periodista. Para 1910
tenía un buen trabajo y fue en ese año que publicó los Gauchos Judíos. Es posible
que la situación económica de la familia fuera lo suficientemente buena como
para que pudieran alquilar una vivienda un poco mejor que el conventillo. Lo único
que me llama la atención es que todos tuvieran la misma dirección.
Otra de las curiosidades que surgieron de la
lectura de los certificados de matrimonio y la partida de defunción es que la madre del
abuelo León se llamaba Sofía. Es así que la hija mayor de mi abuelo llevó los
nombres de sus dos abuelas: Ana, por la madre de mi abuela Rosa y Sofía, por la
madre de mi abuelo León.