miércoles, 17 de mayo de 2017


El Casamiento del abuelo Leon

Por motivos que no vienen al caso, necesitaba el certificado de matrimonio del abuelo León. No sabía ni el año ni el lugar en que se había llevado a cabo la boda. Antes de pedir la búsqueda en el registro civil de la Ciudad de Buenos Aires, consulté con los parientes cercanos. Ninguno tenía ni idea de cuando se habían desposado León y Rosa. Todos suponíamos que habían formalizado matrimonio, porque no parecía estar en el espíritu de la familia, a principio del siglo XX, recurrir al concubinato. Además, suponíamos que estaban casados porque los abuelos descansan en la misma tumba. Sería altamente improbable que las autoridades religiosas que controlan los cementerios comunitarios, hubieran permitido esto si no había una Ketubá (Contrato de Matrimonio) y la correspondiente documentación que asegurara el parentesco entre León y Rosa. Llamé a la AMIA pero me dijeron que los registros de principios del siglo XX no estaban digitalizados y se perdieron con mucha otra documentación cuando voló el edificio en 1994.  

Con mi primo Quique sacamos cuentas y calculamos que el paso por la formalidad del registro civil debería de haber ocurrido antes de septiembre de 1912 ya que Ana Sofía, la mayor de los hijos de León y Rosa, nació el 31 de mayo de 1913.

También necesitaba el certificado de defunción del Abuelo. Conseguir este documento, también era un trámite engorroso. El abuelo falleció en un geriátrico y ninguno se acordaba demasiado donde quedaba esta institución. Tampoco sabíamos si el certificado era de provincia o de capital. No nos acordábamos demasiado bien de la fecha en la que murió.

Por suerte, yo sabía que el abuelo está enterrado en Liniers y AMIA tiene un programita de búsqueda de sepelios. Asífue posible saber la fecha. Así fue posible encontrar el dato exacto de a fecha de defunción. Se me ocurrió averiguar si para enterrar a alguien se deben registrar los datos del certificado de defunción. Por lo que llamé al cementerio Israelita de Liniers y pregunté. Me dijeron que efectivamente en el acta de entierro, que tienen la obligación de conservar, están los datos. Pero también me dijeron que, lamentablemente, el funcionario que custodia esos datos estaba de vacaciones hasta unas cuantas semanas después.

Con muchas dudas sobre el éxito de la gestión, recurrí al Registro Civil de la Ciudad de Buenos Aires para solicitar toda la larga lista de certificados. Para todos tenía las fechas exactas, incluyendo circunscripción, tomo y folio. Para el certificado de defunción solo tenía fecha. Para el de matrimonio ni eso. Les di un margen de fechas que iban desde 1910 a 1913. Entre Ana y Mamá había menos de 2 años de diferencia por lo que supuse que mi abuela debía ser una persona bastante fértil y por lo tanto seguramente habría quedado embarazada razonablemente cerca de la fecha de su casamiento.

Para mi gran sorpresa, pasadas unas cuantas semanas me mandaron un mail diciéndome que las partidas solicitadas estaban listas para ser retiradas. Todas menos el certificado de matrimonio.

Concurrí a retirar la documentación en la fecha y hora acordada. Cuando pregunté por el certificado de matrimonio la funcionaria del registro civil, muy amablemente, consultó el estado del trámite en la computadora. Su respuesta fue interesante. Me dijo que como los registros tan antiguos no estaban digitalizados, lo estaban buscando manualmente. Se me cayó el alma al piso. Calculé que la probabilidad de que encontraran esta documentación debía ser muy baja. Buenos Aires tenía en 1910 más de 1.000.000 de habitantes. Encontrar esta documentación me parecía una utopía . La ciudad contaba con 20 circunscripciones y buscar en todos los documentos de los distintos registros civiles de las 20 secciones entre los años 1910 y 1913 era casi un imposble.   

Todo este trámite lo inicié en la segunda semana de marzo.  Pasó todo abril sin que tuviera noticias. La primera semana de mayo me llegó un mail diciendo que pidiera el turno correspondiente porque el certificado de matrimonio de León Weber estaba listo para ser retirado.

Recién conseguí turno para el día de hoy, 17 de mayo a las 14:15

Partí de casa con el tiempo suficiente para llegar y retiré el papelito con el número de orden de llamada exactamente a las 14:14:40. Debe ser la educación británica la que hace que me ponga nerviosa si no llego puntual.

Cuando me dieron el papel, me temblaban las manos. Pero como estaba tan cerca del cierre de las actividades del día pagué el timbrado de todos los documentos y salí sin detenerme a leer el contenido. Como el resto del trámite incluye la legalización de toda la documentación y ya era tarde, opté por ir hasta el Gato Negro a comprar especies, tomar un café y leer detenidamente el certificado.

Los abuelos se casaron en el Registro Civil de la Capital, sección 9 - Balvanera Oeste - , cuya dirección exacta todavía no he podido localizar, el día 24 de agosto de 1912 a las 13 hs. Fueron testigos Felix Letichevsky y Miguel Wolovik, marido de la tía Cecilia, cuñado de la novia.

En el documento figura la dirección en la que vivían el novio, la novia y su madre: Dean Funes 583 sin más aclaración. Eran solo las 3 de la tarde y no tenía mucho más que hacer. Me intrigó saber dónde quedaba esa casa. Busqué la dirección por Google y vi que todavía existe. Pagué mi café y tomé el subte en Callao y Corrientes y la combinación con la línea H en Pueyrredón y Corrientes hasta la estación Venezuela.

El barrio no resulta demasiado atractivo, pero yo tenía un propósito bien definido. Encontrar la casa en la que vivió mi abuela. Caminé 2 cuadras hasta Dean Funes y una cuadra por esa calle. Antes de llegar a la esquina estaba el edificio.

El número que está colocado sobre una reja, corresponde al comienzo de un pasaje. Aquí van algunas fotos. No saqué más porque la zona no me resultaba amigable como para andar mostrando un celular interesante. Esperé a que no hubiera nadie a la vista y disparé unas 3 fotos. Las primeras delante de la reja y las otras desde enfrente como para que se viera mejor la casa. Se trata de una construcción de 3 pisos en la que hay múltiples viviendas tal como resulta de la innumerable cantidad de puertas que hay.  

Una vez en casa busqué la dirección en Google. Ahí descubrí que Dean Funes 583 es en realidad el Pasaje José Verdier. Este Sr. Construyó el edificio en 1911 para viviendas de alquiler. Son casas chorizo, algunas de las cuales dan sobre el pasaje que lleva su nombre y otras dan sobre Dean Funes con números diferentes.

Yo sabía que mi abuela en 1895 vivía en un conventillo. La familia carecía de dinero y el tío abuelo pasó por varios oficios que le permitían ganarse unos pesos y poder estudiar, según relata en sus memorias notoriamente escuetas en lo referente a las condiciones de vida de él y su familia antes de que ingresara a trabajar como periodista. Para 1910 tenía un buen trabajo y fue en ese año que publicó los Gauchos Judíos. Es posible que la situación económica de la familia fuera lo suficientemente buena como para que pudieran alquilar una vivienda un poco mejor que el conventillo. Lo único que me llama la atención es que todos tuvieran la misma dirección.

Otra de las curiosidades que surgieron de la lectura de los certificados de matrimonio y la  partida de defunción es que la madre del abuelo León se llamaba Sofía. Es así que la hija mayor de mi abuelo llevó los nombres de sus dos abuelas: Ana, por la madre de mi abuela Rosa y Sofía, por la madre de mi abuelo León.


2 comentarios:

  1. Para la epoca debia ser un edificio de bastante buena categoria. Una"casa de renta" pero de mas nivel que los famosos conventillos.

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  2. es lo que yo supongo. pensá que para 1910 Alberto ya era un escritor reconocido. asi que es probable que pudiera darse el lujo de alojar a su familia fuera de un conventillo. se que son casas chorizo. está en la descripción del pasaje Verdier

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